La suspensión masiva de vuelos y la posterior revocación de licencias han dejado a miles de pasajeros varados y han agravado significativamente el aislamiento aéreo de Venezuela. La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) estima que las restricciones afectan a unos 15.000 pasajeros por semana y urgió al gobierno a reconsiderar la medida para preservar la conectividad del país.

La decisión afecta rutas vitales con Europa y América Latina, dejando operativas solo a un puñado de compañías como Copa Airlines, Wingo y Boliviana de Aviación.

En respuesta, el gobierno de Nicolás Maduro anunció un “plan especial” para repatriar a los venezolanos varados, aunque no se han detallado las acciones concretas.