“Empezaremos a detenerlos por tierra. Además, por tierra es más fácil, pero eso va a comenzar muy pronto”, declaró Trump, advirtiendo a los traficantes que dejen de “enviar veneno” a su país.

Estas declaraciones se producen en un contexto de máxima tensión, marcado por el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford en el Caribe y la designación del “Cartel de los Soles” como organización terrorista. En respuesta, el presidente Nicolás Maduro se declaró confiado en la capacidad de defensa de Venezuela como una “república en armas” y pidió a la fuerza aérea mantenerse “alerta, lista y dispuesta” para resguardar la soberanía nacional. Aunque Trump ha insistido en que no ha decidido bombardear infraestructura en Venezuela y que podría hablar con Maduro para “salvar muchas vidas”, el anuncio de una fase terrestre en su ofensiva militar ha sido interpretado como el indicio más claro hasta ahora de una posible intervención directa en territorio venezolano.