La Administración Trump ha señalado a Maduro como el “líder” de esta organización, una acusación que se remonta a 2020.
La designación permite a EE.
UU. congelar activos e investigar a personas y entidades vinculadas al supuesto cartel.
El Gobierno venezolano reaccionó de inmediato, calificando la existencia del cartel como “inexistente” y la medida como una “ridícula patraña” y una “vil mentira” diseñada para crear un pretexto para una intervención. En un comunicado, la Cancillería venezolana afirmó que la decisión forma parte del “clásico formato estadounidense de cambio de régimen”. Analistas y estudios especializados, como los de Insight Crime, han cuestionado que el “Cartel de los Soles” sea una organización criminal jerárquica y estructurada. En su lugar, lo describen como una red de células desconectadas dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas involucradas en narcotráfico, o incluso como una “construcción mediática”. A pesar de ello, la designación formal por parte de EE. UU. tiene implicaciones geopolíticas significativas, ya que, según expertos legales, militariza acciones que tradicionalmente corresponden a la aplicación de la ley y legitima una postura más agresiva contra el gobierno de Maduro.











