El acuerdo fue anunciado por el presidente dominicano, Luis Abinader, junto al secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, durante una visita oficial de este último a Santo Domingo. Oficialmente, el permiso tiene como objetivo reforzar la lucha contra el narcotráfico en el marco de la “Operación Lanza del Sur”, permitiendo el transporte de equipo y personal técnico, así como el reabastecimiento de combustible para aeronaves estadounidenses. Abinader afirmó que la lucha contra el narcotráfico es una “prioridad” y una “amenaza que afecta la estabilidad nacional y regional”. Subrayó que el alcance del acuerdo es “técnico, limitado y temporal” y se realizará con acompañamiento de las autoridades dominicanas.
Por su parte, Hegseth elogió a República Dominicana como un “líder regional en la lucha contra las drogas”.
La medida fue duramente criticada por el gobierno venezolano.
El ministro Diosdado Cabello calificó la decisión como una “locura imperial”, interpretándola como un acto que fortalece la influencia militar estadounidense cerca de su territorio y que se alinea con las presiones de Washington. Este movimiento consolida a República Dominicana como un socio fundamental para Estados Unidos en el Caribe, alterando el equilibrio geopolítico y facilitando la proyección de fuerza de Washington en una zona de alta sensibilidad.













