Esta posibilidad representa un giro significativo en la prolongada crisis venezolana, aunque su viabilidad sigue siendo incierta. Según fuentes citadas en los artículos, que habrían participado en conversaciones exploratorias, Maduro habría manifestado su disposición a abandonar la presidencia si se cumplen condiciones específicas.
Entre estas se incluirían garantías de no extradición, un exilio seguro para él y su familia, y el levantamiento de las sanciones personales impuestas por Estados Unidos y otras naciones. Esta aparente flexibilidad surge en un contexto de creciente aislamiento diplomático, severas sanciones económicas que han mermado la capacidad de maniobra del régimen y la constante amenaza de una acción militar por parte de Estados Unidos. La negociación se presentaría como una vía para evitar un desenlace violento o una salida abrupta del poder.
Sin embargo, esta postura contrasta con análisis de medios como *The Wall Street Journal*, que, citando a una fuente cercana a mandos chavistas, asegura que Maduro considera que solo un despliegue militar directo de Estados Unidos podría sacarlo del poder, lo que sugiere que no abandonará el cargo pacíficamente. Además, el influyente líder chavista Diosdado Cabello ha negado públicamente que se haya propuesto una transición de gobierno.
Por ahora, no existe un cronograma, un mediador formal ni un mecanismo claro para llevar a cabo dicha negociación, lo que mantiene la propuesta en el terreno de la especulación.













