El ministro del Interior, Diosdado Cabello, defendió la medida con un tono desafiante: “Quédense con sus aviones y nosotros nos quedamos con nuestra dignidad”.

Además, afirmó que Venezuela “decide quién vuela y quién no”, reservándose el derecho de admisión.

La decisión afecta rutas clave que conectaban a Caracas con importantes centros de Europa y Sudamérica como Madrid, Lisboa, Bogotá y Estambul. Expertos y gremios como la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) han advertido que la medida reducirá aún más la conectividad del país, ya una de las más bajas de la región, y podría desencadenar acciones recíprocas de otras naciones. Portugal calificó la revocación de “desproporcionada”, mientras que miles de pasajeros han quedado varados y en la incertidumbre.