La propuesta, realizada a través de contactos extraoficiales autorizados por la Casa Blanca, fue sin embargo rechazada por la administración de Donald Trump por considerarla inaceptable. Según el informe, que cita a funcionarios con conocimiento de las conversaciones, emisarios del gobierno venezolano plantearon un plan de transición que incluía la permanencia de Maduro en el poder durante dos o tres años más, tras lo cual dimitiría.

Como parte del acuerdo, se habría ofrecido acceso preferencial a la riqueza petrolera de Venezuela a compañías energéticas estadounidenses. No obstante, Washington desestimó la oferta, ya que cualquier escenario que prolongara la estadía de Maduro en el poder era visto como una demora inaceptable.

Estas revelaciones sobre negociaciones secretas contrastan fuertemente con la retórica pública de confrontación. Diosdado Cabello, figura prominente del chavismo, negó rotundamente la existencia de dichas negociaciones, calificando las versiones de “mentira” y asegurando que “absolutamente nada puede poner en riesgo a la revolución bolivariana”. La existencia de estos canales de diálogo, aunque fallidos, sugiere una compleja dinámica de doble vía en la que la presión militar y las sanciones coexisten con intentos de encontrar una solución pactada a la crisis venezolana, aunque las condiciones de ambas partes parecen, por ahora, irreconciliables.