La decisión se produjo tras una advertencia de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) sobre el “empeoramiento de la situación de seguridad” y el aumento de la actividad militar en el espacio aéreo venezolano. La notificación de la FAA, conocida como NOTAM, insta a las aeronaves a “extremar la precaución” al operar en la Región de Información de Vuelo (FIR) de Maiquetía. La alerta, vigente hasta febrero de 2026, menciona riesgos como la interferencia de sistemas de navegación satelital (GNSS), la presencia de defensas antiaéreas y la movilización militar, que podrían afectar a los vuelos civiles “en todas las altitudes”.
Como consecuencia directa, compañías como Iberia, TAP Air Portugal, Avianca, GOL, LATAM, Turkish Airlines y Air Europa cancelaron sus operaciones, generando un efecto dominó que ha afectado a miles de pasajeros, incluyendo a unos 1.500 solo en Colombia.
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) expresó su preocupación y pidió claridad a las autoridades venezolanas.
Por su parte, el presidente colombiano, Gustavo Petro, criticó la medida, afirmando que “bloquear países es bloquear personas” y que tales restricciones deberían ser consideradas un crimen de lesa humanidad.
Mientras algunas aerolíneas como Copa y Avior mantienen sus operaciones, la suspensión masiva representa un duro golpe para la conectividad del país, aislándolo aún más en un momento de máxima tensión geopolítica.













