En una mesa de trabajo en Villa del Rosario, familiares de los presos denunciaron ante el viceministro de Asuntos Multilaterales, Mauricio Jaramillo Jassir, que los detenidos sufren un grave deterioro de su salud física y mental, incomunicación por meses o años, intimidación e incluso torturas. Las familias califican las detenciones de “injustas” y exigen el respeto de “mínimos humanitarios”. El viceministro se comprometió a entregar estas exigencias a las autoridades venezolanas y a mantener las gestiones diplomáticas para garantizar sus derechos y buscar su liberación.

Aunque recientemente se liberaron 17 colombianos, se estima que aún quedan decenas detenidos, algunos acusados de “conspiración” sin pruebas ni procesos judiciales claros.