La oferta, que habría sido presentada en contactos extraoficiales, fue rechazada por la administración Trump por considerarla inaceptable.
Según el reportaje, que cita a funcionarios con conocimiento de las conversaciones, emisarios del gobierno venezolano plantearon la posibilidad de una renuncia gradual. Como parte de la negociación, Maduro habría ofrecido abrir el acceso a la riqueza petrolera de Venezuela a compañías energéticas estadounidenses.
Sin embargo, la Casa Blanca desestimó la propuesta, insistiendo en que cualquier salida del poder debía ser inmediata y no diferida. La canciller de Colombia, Rosa Villavicencio, pareció confirmar la viabilidad de un plan de este tipo al declarar a Bloomberg que Colombia apoyaría una salida negociada que permitiera a Maduro irse “sin necesidad de acabar en la cárcel”, aunque posteriormente la Cancillería colombiana desmintió tener injerencia en dicho plan. Por su parte, altos funcionarios del chavismo, como Diosdado Cabello, negaron rotundamente la existencia de estas negociaciones, calificando la información de “mentira” y parte de una “guerra psicológica” para desestabilizar al gobierno. A pesar de las negativas, la revelación sugiere la existencia de canales de comunicación informales y la exploración de diversas salidas a la crisis, aunque sin éxito hasta ahora.













