Esta suspensión afecta directamente al proyecto de gas natural Dragón, un campo gasífero en aguas venezolanas que ambos países planeaban explotar conjuntamente. A principios de mes, Trinidad y Tobago había recibido una licencia del gobierno estadounidense para negociar este proyecto con Venezuela, en un intento por asegurar nuevas fuentes de energía para el Caribe. La decisión de Caracas de congelar la cooperación energética evidencia el impacto directo de las tensiones geopolíticas en la economía y las relaciones diplomáticas de la región, utilizando los recursos energéticos como una herramienta de presión política frente a la alineación de su vecino con la estrategia militar de Washington.