El presidente venezolano, Nicolás Maduro, elogió el pacto, mientras que su homólogo ruso, Vladímir Putin, firmó el decreto que lo oficializa, reforzando los lazos en un momento de creciente presión internacional sobre Caracas. El acuerdo de asociación estratégica y cooperación, ratificado por ambos parlamentos, abarca diversas áreas de interés mutuo, aunque los artículos no especifican los detalles de los sectores involucrados. El presidente Maduro destacó la importancia de esta alianza, y agradeció a Rusia y a China por el equipamiento que, según él, contribuye a “garantizar la paz” en Venezuela. Este agradecimiento se produce en un contexto de alta tensión militar con Estados Unidos, que ha desplegado una importante fuerza naval en el mar Caribe. El fortalecimiento de la relación con Moscú es visto como una estrategia de Caracas para contrarrestar la influencia y las amenazas de Washington. La cooperación militar ha sido un pilar fundamental de esta alianza, como lo demuestra la reciente declaración de Maduro sobre la posesión de 5.000 misiles antiaéreos Igla-S de fabricación rusa, presentados como un elemento disuasorio clave para la defensa del país. La ratificación de este acuerdo subraya la alineación geopolítica de Venezuela con potencias opuestas a la hegemonía estadounidense, consolidando a Rusia como un socio crucial para el gobierno de Maduro tanto en el ámbito diplomático como en el de la defensa.