Sin embargo, la iniciativa ha sido recibida con escepticismo y alarma por organizaciones de derechos humanos. Amnistía Internacional ya había denunciado en 2024 que la plataforma VenApp fue utilizada por simpatizantes del gobierno para señalar a opositores que rechazaban los resultados electorales, una práctica que la organización calificó como “contraria a los derechos humanos”. La nueva aplicación, con un enfoque aún más amplio de vigilancia, podría convertirse en un mecanismo para denunciar a disidentes o a quienes sean considerados “traidores” del gobierno, profundizando la polarización y el miedo.