Este despliegue se suma a ejercicios militares previos en Caracas y el estado de Miranda, que albergan a casi siete millones de personas.

El objetivo, según el mandatario, es la "preparación integral para la defensa" y "ganar la paz" frente a lo que califica como "amenazas imperialistas". En un acto público, Maduro llamó a la conformación de "brigadas milicianas indígenas" para defender la soberanía del país "si fuese necesario".

Esta movilización militar se acompaña de una fuerte retórica de confrontación. El gobierno venezolano ha denunciado las operaciones de EE.

UU. en el Caribe como una "guerra psicológica" y una "amenaza" para propiciar un "cambio de régimen". Diosdado Cabello, figura prominente del chavismo, reiteró que el país permanece "en resistencia activa y prolongada" y, en un gesto desafiante, blandió un machete en alusión al exdictador panameño Manuel Antonio Noriega, quien hizo lo mismo días antes de la invasión estadounidense en 1989.

Maduro ha rechazado cualquier intervención, afirmando que "América Latina no quiere más intromisión" y que su pueblo no se rendirá.