Según el informe, basado en entrevistas con funcionarios de ambos países, la oferta se discutió durante meses mientras la tensión militar en el Caribe aumentaba.

La propuesta venezolana incluía abrir todos los proyectos de petróleo y oro a empresas estadounidenses, otorgarles contratos preferenciales y redirigir las exportaciones de crudo de China hacia Estados Unidos. Además, contemplaba una reducción drástica de los contratos energéticos y mineros con China, Rusia e Irán.

Esta oferta representaba un giro radical respecto al nacionalismo de recursos que fue central en la ideología de Hugo Chávez. A pesar de los potenciales beneficios económicos para Estados Unidos, que tendría acceso a las mayores reservas de petróleo del mundo, la Casa Blanca finalmente rechazó la propuesta y cortó los canales diplomáticos. La decisión de Washington, liderada por la línea dura del secretario de Estado Marco Rubio, sugiere que el objetivo principal de la administración Trump era el cambio de régimen, por encima de cualquier acuerdo económico, por más ventajoso que fuera.