Tras el atentado, la líder opositora y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, exigió al gobierno colombiano una “investigación exhaustiva, transparente y urgente” para esclarecer los hechos e identificar a los responsables. Machado recordó que tanto Velásquez, un defensor de los derechos LGBTIQ+, como Peche, analista político, eran perseguidos por el régimen de Nicolás Maduro. Velásquez había llegado a Colombia tras ser secuestrado en agosto de 2024 por su activismo.

Otros líderes opositores como Leopoldo López y Edmundo González se sumaron a la denuncia, sugiriendo que el ataque podría tener “motivaciones políticas” y formar parte de un patrón de represión transnacional del gobierno venezolano.

Los activistas fueron intervenidos quirúrgicamente de emergencia y se reportan estables. El suceso pone de relieve la vulnerabilidad de los exiliados políticos venezolanos en la región y la necesidad de garantizar su seguridad en los países de acogida.