Las sanciones occidentales contra Rusia no lograron aislarla, sino que aceleraron su giro hacia Asia, fortaleciendo la interdependencia con Pekín.

Políticamente, esta cooperación se articula a través de plataformas como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái.

Los analistas señalan que este eje no busca exportar una ideología, sino que funciona como una “estructura de contención” frente a un sistema unipolar, lo que resulta atractivo para otros países del Sur Global que buscan alternativas al dominio occidental.