Esta ayuda fue descrita como una “pequeña caricia” del Papa León XIV para apoyar a las familias desplazadas.
Adicionalmente, líderes de diversas confesiones, como el Patriarca Ecuménico Bartolomé y representantes del Consejo Mundial de Iglesias, enviaron mensajes de apoyo a los jóvenes reunidos en París para el encuentro de Taizé, entre los que se encontraban unos mil peregrinos ucranianos, reforzando el mensaje de solidaridad y esperanza en un futuro pacífico.











