“Mi firma se pondrá en un acuerdo sólido”, declaró enfáticamente, dejando claro que no aceptará términos que comprometan el futuro del país.

Su postura se alinea con la exigencia de garantías de seguridad robustas que disuadan a Rusia de futuras invasiones, un pilar central en las conversaciones con Estados Unidos y otros socios internacionales. La firmeza de Zelenski busca equilibrar el anhelo de paz de la población ucraniana con la necesidad de asegurar que el fin del conflicto no sea una paz frágil o una victoria estratégica para el Kremlin.

Esta posición es crucial en un momento en que las negociaciones avanzan, pero la desconfianza hacia Rusia persiste, alimentada por sus acciones militares y sus demandas territoriales.