Moscú inicialmente se negó a presentar pruebas, pero posteriormente publicó un video que supuestamente mostraba un dron derribado.

Kiev y sus aliados, incluida una fuente presidencial francesa, desestimaron la evidencia, afirmando que no estaba respaldada “por ninguna prueba sólida”.

El presidente Zelenski acusó a Moscú de inventar la historia para “tener una excusa para continuar los ataques contra Ucrania” y romper los avances en las negociaciones.

La noticia generó una reacción inmediata del mediador principal, Donald Trump, quien, tras ser informado por el propio Putin, criticó la supuesta acción: “No me gusta.

No es bueno. [...] una cosa es ser ofensivo y que otra cosa es atacar su casa”.

Putin, por su parte, advirtió que esta acometida podría llevarle a revisar su postura sobre acuerdos previos alcanzados con Kiev.

Este incidente ha elevado la tensión y la desconfianza, complicando aún más un diálogo ya de por sí frágil.