Los bombardeos causaron estragos en la capital: el alcalde Vitali Klitschko reportó al menos una persona fallecida y 28 heridos, además de un incendio en un edificio. La primera ministra, Yulia Sviridenko, confirmó que miles de hogares quedaron sin electricidad, agravando la situación humanitaria en medio de bajas temperaturas. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus objetivos eran legítimos y estaban vinculados a las Fuerzas Armadas de Ucrania.

El presidente Zelenski condenó la agresión, declarando que con esta acción, Moscú demuestra que “no quiere poner fin a la guerra” y “busca cualquier excusa para causar mayor sufrimiento a Ucrania”.

Esta estrategia de escalar militarmente justo antes de diálogos diplomáticos es una táctica recurrente de Rusia para debilitar la moral ucraniana y su postura en la mesa de negociación.