Este encuentro representa un canal de diálogo paralelo que busca reactivar los contactos para poner fin a la guerra. La reunión en Florida se produce en un contexto de intensa actividad diplomática. El objetivo es explorar posibles puntos de acuerdo entre Washington y Moscú, en un formato que parece ser bilateral. La presencia del enviado ruso en suelo estadounidense es un indicativo de que ambas potencias buscan mantener abiertas las líneas de comunicación, a pesar de las tensiones.

Estas conversaciones se desarrollan mientras el presidente Zelenski insta a Washington a ejercer más presión sobre Rusia.

Sin embargo, la naturaleza exacta de estas negociaciones no está del todo clara.

El Kremlin ha negado públicamente que se estén preparando para un encuentro trilateral que incluya a Ucrania, lo que sugiere que estas discusiones podrían estar centradas en los intereses y condiciones de Estados Unidos y Rusia, antes de involucrar a Kiev de manera formal en este canal específico. La iniciativa estadounidense de celebrar estos contactos en Miami busca, en cualquier caso, mantener el impulso diplomático.