Inmediatamente, las autoridades rusas señalaron que estaban investigando si la explosión estaba “relacionada” con los “servicios especiales ucranianos”.

Este evento representa una escalada significativa en el conflicto, llevando la guerra de manera directa a la élite militar en Moscú.

Aunque el gobierno ruso ha acusado formalmente a la inteligencia ucraniana, Kiev no se ha pronunciado oficialmente sobre su posible participación.

Desde el inicio de la invasión a gran escala, Ucrania ha sido acusada en múltiples ocasiones de llevar a cabo ataques selectivos contra figuras militares y políticas rusas, pero un atentado de este calibre contra un general del Estado Mayor en la capital es un hecho de particular gravedad que podría tener consecuencias impredecibles.