Durante los últimos días, se ha registrado una serie de ataques significativos por ambas partes.

Las fuerzas ucranianas han dirigido sus drones contra objetivos estratégicos en territorio ruso, causando un incendio en el puerto de Temryuk y atacando la terminal petrolera de Tamanneftegaz en la región de Krasnodar. Por su parte, Rusia ha intensificado sus ataques contra el sector energético ucraniano, coincidiendo con una ola de frío. El Ministerio de Energía de Ucrania reportó cortes de electricidad de emergencia en varias regiones, incluida la capital, Kiev. Además, los ataques rusos con misiles contra la infraestructura portuaria de Odesa han dejado un saldo de al menos ocho muertos y 27 heridos. Este intercambio constante de ataques demuestra que, aunque se hable de paz, la estrategia militar de debilitar al adversario sigue plenamente vigente, afectando no solo objetivos militares sino también la infraestructura civil y la vida de la población.