Sin embargo, los puntos más conflictivos siguen sin resolverse.

Moscú continúa exigiendo el control sobre las regiones del Donbás, una concesión que Ucrania rechaza firmemente.

Otro tema crítico es la gestión de la central nuclear de Zaporiyia, cuya seguridad es una preocupación internacional. A pesar de estos obstáculos, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia ha señalado que ve un progreso “lento, pero constante” en las conversaciones mediadas por Estados Unidos. Por su parte, Zelenski ha mostrado su compromiso con una salida negociada al anunciar que está dispuesto a convocar un referendo sobre el plan si Rusia lo acepta, supeditando la validación popular del acuerdo a la anuencia de Moscú.