Según los informes, estas personas fueron llevadas por la fuerza a territorio ruso.

La denuncia, difundida por medios ucranianos, detalla una incursión de fuerzas rusas en la zona de Sumi, que culminó con la captura y el traslado forzoso de medio centenar de ciudadanos ucranianos. Este tipo de acciones constituye una grave violación de las Convenciones de Ginebra y es considerado un crimen de guerra. El suceso se produce en un contexto paradójico, ya que coincide con los informes sobre la disposición de Francia a dialogar con el Kremlin y los preparativos para conversaciones de paz en Estados Unidos. Sin embargo, el Kremlin ha negado estar alistando un encuentro trilateral con Washington y Kiev.

Este presunto secuestro masivo subraya la brutal realidad en el terreno, donde las hostilidades y los abusos contra la población civil continúan sin tregua, independientemente de los movimientos en el tablero diplomático. La situación en Sumi pone de manifiesto el alto costo humano del conflicto y la vulnerabilidad de los civiles atrapados en las zonas fronterizas.