El segundo mandato de Donald Trump ha provocado un cambio drástico en la política exterior estadounidense, culminando en una sorprendente alineación con Rusia respecto a la guerra en Ucrania. Este giro representa una ruptura con el orden multilateral de la posguerra y redefine el papel de Washington en el escenario global. Según un análisis sobre el estado del mundo en 2025, Estados Unidos, que fue el arquitecto del sistema internacional basado en reglas, ahora lidera su desmonte. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional, publicada en 2025, confirma esta ruptura, anunciando un distanciamiento de los aliados europeos, a los que describe como una "civilización en decadencia". Lo más significativo de este cambio es la "alineación de Washington con Rusia en la guerra contra Ucrania, desconociendo la condición de víctima del crimen de agresión" que tiene Kiev.
Esta postura ha sido recibida con beneplácito por el Kremlin.
De hecho, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha afirmado que para lograr un acuerdo de paz, tanto Kiev como Europa deben aceptar las propuestas de Trump.
Este nuevo enfoque privilegia el uso directo del poder y los entendimientos con potencias contrahegemónicas, abandonando el multilateralismo y la defensa del derecho internacional que caracterizaron la política exterior estadounidense durante décadas.
En resumenLa administración Trump ha ejecutado un giro geopolítico fundamental al alinear a Estados Unidos con la postura de Rusia en el conflicto ucraniano, abandonando su rol de garante del orden internacional y alterando drásticamente el equilibrio de poder global.