Esta postura ha sido recibida con beneplácito por el Kremlin.

De hecho, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha afirmado que para lograr un acuerdo de paz, tanto Kiev como Europa deben aceptar las propuestas de Trump.

Este nuevo enfoque privilegia el uso directo del poder y los entendimientos con potencias contrahegemónicas, abandonando el multilateralismo y la defensa del derecho internacional que caracterizaron la política exterior estadounidense durante décadas.