En Europa, el presidente francés, Emmanuel Macron, aceptó el reto de dialogar directamente con Vladímir Putin para buscar una "paz sólida y duradera para Ucrania y Europa", una disposición que el Elíseo calificó como "bienvenida". A pesar de estos gestos, el propio Putin ha declarado que un acuerdo de paz depende de que Ucrania acepte sus condiciones y ha advertido que, de lo contrario, Rusia tomará los territorios "por la vía militar".

Esta dualidad entre la participación en diálogos y la retórica beligerante complica el panorama para una resolución pacífica del conflicto.