En un significativo giro diplomático, Ucrania ha anunciado que renuncia a su objetivo de adhesión inmediata a la OTAN, proponiendo a cambio un sistema de garantías de seguridad vinculantes por parte de potencias occidentales como Estados Unidos, Europa, Japón y Canadá. El presidente Volodímir Zelenski calificó esta decisión como uno de los pasos diplomáticos más importantes para destrabar las negociaciones de paz con Rusia. La aspiración de Ucrania de unirse a la OTAN ha sido uno de los principales reclamos de Moscú y una de las justificaciones para la invasión. Al abandonar este objetivo, al menos por ahora, Kiev busca responder a una de las condiciones clave de Rusia para un alto el fuego. La propuesta ucraniana consiste en reemplazar la membresía formal con garantías de seguridad "sólidas y vinculantes", de carácter similar al artículo 5 del tratado de la OTAN, que establece la defensa colectiva.
Este movimiento fue calificado por Washington como un "gran avance" en las conversaciones.
Sin embargo, Kiev ha sido enfático en que esta concesión no implica ceder territorio actualmente controlado ni aceptar condiciones que comprometan su soberanía.
La medida representa una apuesta pragmática para avanzar hacia la paz, aunque su éxito dependerá de la aceptación de Rusia y de la solidez de las garantías que ofrezcan los aliados occidentales.
En resumenKiev ha modificado su estrategia de seguridad, ofreciendo no unirse a la OTAN a corto plazo a cambio de un pacto de defensa con potencias occidentales, un movimiento clave para facilitar las negociaciones de paz con Rusia sin ceder en soberanía territorial.