Durante su tradicional rueda de prensa anual, un maratón televisivo de cuatro horas, el mandatario ruso envió un mensaje contundente a Ucrania y Occidente. Subrayó que la responsabilidad de un acuerdo de paz recae en Kiev y criticó la participación europea en el conflicto. Al mismo tiempo, se felicitó por los recientes avances territoriales de su ejército, augurando "nuevos éxitos" antes de fin de año.

Putin también abordó las crecientes tensiones con la OTAN, calificando como "un disparate" las afirmaciones de que Rusia planea un ataque contra Europa.

Aseguró que no habrá más guerras en el futuro si Occidente trata a Rusia "con respeto".

Esta postura dual, que combina la amenaza militar directa con un llamado a un nuevo orden de seguridad, busca presionar a Ucrania en las negociaciones de paz en curso, al tiempo que intenta disuadir a los aliados de la OTAN de incrementar su apoyo militar a Kiev. Sus declaraciones reflejan la confianza de Moscú en su posición actual en el campo de batalla y su determinación de imponer sus condiciones para el fin del conflicto.