Se han renovado los esfuerzos diplomáticos para encontrar una salida negociada a la guerra en Ucrania, con Estados Unidos y Europa liderando conversaciones de alto nivel en las que se discuten garantías de seguridad para Kiev a cambio de concesiones estratégicas. En la última semana, el diálogo ha cobrado un nuevo impulso con reuniones en Berlín y una nueva ronda de contactos propuesta por Estados Unidos en Miami, a la que ya se ha sumado el emisario ruso Kirill Dmitriev. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado que un acuerdo entre Rusia y Ucrania "está más cerca que nunca", una visión que genera escepticismo en Kiev.
El núcleo de la negociación actual gira en torno a la oferta de Estados Unidos de proporcionar a Ucrania garantías de seguridad "muy sólidas" y de tipo "estilo OTAN", aunque sin una membresía formal en la alianza. Este movimiento es una respuesta directa a una de las principales exigencias de Moscú y es visto por Washington como un "gran avance".
Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo la cuestión de las concesiones territoriales. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aunque ha admitido "avances reales" en las conversaciones, ha advertido que la paz no puede "recompensar la agresión" y ha declarado que "Ucrania no reconocerá el Donbás como territorio ruso". Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha condicionado el acuerdo a que Kiev y Europa acepten las propuestas de Trump, manteniendo una postura de fuerza.
En resumenLas negociaciones de paz para Ucrania avanzan con una propuesta de garantías de seguridad a cambio de la neutralidad de Kiev, pero el desacuerdo sobre las concesiones territoriales sigue siendo el principal impedimento para un acuerdo definitivo.