El núcleo de la negociación actual gira en torno a la oferta de Estados Unidos de proporcionar a Ucrania garantías de seguridad "muy sólidas" y de tipo "estilo OTAN", aunque sin una membresía formal en la alianza. Este movimiento es una respuesta directa a una de las principales exigencias de Moscú y es visto por Washington como un "gran avance".

Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo la cuestión de las concesiones territoriales. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aunque ha admitido "avances reales" en las conversaciones, ha advertido que la paz no puede "recompensar la agresión" y ha declarado que "Ucrania no reconocerá el Donbás como territorio ruso". Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha condicionado el acuerdo a que Kiev y Europa acepten las propuestas de Trump, manteniendo una postura de fuerza.