La amenaza rusa es percibida como un riesgo existencial que requiere una respuesta coordinada y robusta. En este contexto, varios países europeos han propuesto dirigir una fuerza multinacional de paz para Ucrania, una idea que busca garantizar la seguridad del país a largo plazo. Además, se está preparando una fuerza militar internacional más amplia con el objetivo de disuadir a Rusia de emprender futuras invasiones en la región. Esta reevaluación de la estrategia de defensa no se limita a planes para el exterior.

A nivel nacional, varios gobiernos están tomando medidas para fortalecer sus propias capacidades militares.

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas del Reino Unido instó a que “más británicos” se preparen para luchar, haciéndose eco de llamados similares en Alemania y Francia, donde se contempla ampliar el reclutamiento de jóvenes para el servicio militar. Moscú ha rechazado categóricamente la idea del despliegue de tropas de países de la OTAN en la región, lo que añade tensión al panorama. Este giro hacia una mayor militarización refleja la profunda preocupación en Europa de que el conflicto en Ucrania pueda extenderse y la convicción de que la disuasión militar es esencial para mantener la paz en el continente.