Informes desde el terreno indican que las fuerzas rusas están ganando terreno, aunque a un ritmo pausado, mientras el ejército ucraniano resiste bajo una presión inmensa, dependiendo casi por completo del respaldo internacional. Según los reportes, el ejército ucraniano se encuentra en una fase de claro retroceso en algunas zonas del frente. Durante el último mes, las tropas rusas habrían avanzado más de 300 km², el doble que en el mes anterior, y recientemente afirmaron tener el control de Kúpiansk, una ciudad de importancia estratégica.

Moscú controla actualmente alrededor del 20% del territorio ucraniano.

La retaguardia ucraniana también sufre constantes ataques, con cientos de misiles y drones lanzados por Rusia cada día. A pesar de la difícil situación, Ucrania continúa llevando a cabo sus propias operaciones ofensivas, como los ataques con drones en la región rusa de Rostov, que causaron víctimas mortales. Este conflicto prolongado ha llevado la economía ucraniana al borde del colapso, haciendo que la ayuda financiera y militar de sus aliados sea indispensable para su supervivencia. La dinámica actual del campo de batalla subraya la urgencia de las negociaciones de paz, ya que el costo humano y territorial sigue aumentando día a día para una Ucrania que lucha por mantener su resistencia.