El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha manifestado su oposición al acuerdo sobre el gas y ha anunciado que lo impugnará ante los tribunales, argumentando que perjudica los intereses de su país. El acuerdo no contempla, por ahora, una prohibición total de las compras de petróleo y combustible nuclear rusos, lo que evidencia la complejidad de desvincular completamente las economías europeas de los suministros energéticos de Rusia. No obstante, la decisión marca un punto de inflexión en la estrategia de seguridad energética de Europa, acelerando la transición hacia fuentes alternativas y fortaleciendo la presión económica sobre el gobierno de Putin.