A pesar de que líderes como Trump y el canciller alemán Friedrich Merz han declarado que un acuerdo “está más cerca que nunca”, persiste un escepticismo considerable, especialmente del lado ucraniano.

La principal divergencia sigue siendo la cuestión territorial, sobre la cual no hay consenso. Mientras se discuten propuestas como la creación de zonas desmilitarizadas, el presidente Zelenski ha advertido públicamente que no se puede “recompensar la agresión” y ha mantenido una postura firme en contra de ceder soberanía. El ambiente es de un optimismo moderado, ya que, si bien se reportan “grandes avances” en el borrador del plan de paz, los obstáculos, en particular el destino de los territorios ocupados por Rusia, siguen siendo formidables y podrían hacer fracasar todo el esfuerzo diplomático.