El objetivo es fortalecer las capacidades de defensa de Alemania y tener un registro de posibles reclutas en caso de una escalada de tensiones en el continente. Sin embargo, la decisión ha sido recibida con una fuerte oposición por parte de sectores de la juventud.

Miles de escolares alemanes han salido a las calles para protestar contra lo que consideran un regreso a políticas militaristas del pasado.

Este descontento refleja la tensión entre la necesidad percibida por el gobierno de reforzar la seguridad nacional y el arraigado sentimiento pacifista en una parte de la sociedad alemana.