Además de la gestión diplomática para su liberación, el gobierno colombiano ha ofrecido prestar ayuda médica a los afectados.
Este episodio pone de manifiesto las complejas y a menudo precarias condiciones que enfrentan los voluntarios y mercenarios extranjeros que se han unido a las filas del ejército ucraniano, y abre un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales entre Bogotá y Kiev, centrado en la protección de sus ciudadanos en una zona de guerra.











