La estrategia de Washington parece ser la de presionar a ambas partes para aceptar un acuerdo, llegando incluso a amenazar a Ucrania con el cese de la ayuda militar si no se pliega a la iniciativa. Sin embargo, la falta de avances concretos y la naturaleza de las concesiones propuestas han generado una enorme controversia, especialmente entre los aliados europeos, que ven el plan como una posible capitulación de Kiev y un riesgo para la seguridad continental.