Según las autoridades ucranianas, estos buques son utilizados por Moscú para eludir las sanciones occidentales sobre sus exportaciones de crudo. Uno de los barcos fue alcanzado dos veces por drones navales, lo que demuestra la creciente capacidad de Ucrania para llevar a cabo operaciones marítimas complejas y de largo alcance.

La respuesta del Kremlin fue contundente.

Putin acusó a Ucrania de "piratería" y advirtió que tomaría medidas contra los buques de cualquier país que brinde apoyo a este tipo de ataques contra embarcaciones rusas. Este incidente representa una nueva fase en la guerra económica y naval, donde Ucrania busca activamente interrumpir las líneas de suministro y los ingresos económicos de Rusia, mientras que Moscú intenta proteger sus rutas comerciales y proyectar su poder en una zona marítima vital.