Esta medida, considerada arriesgada, ha sido rechazada por la administración Trump y ha provocado advertencias por parte de Rusia. Tras la invasión de 2022, se inmovilizaron en el extranjero alrededor de 300.000 millones de euros en activos del banco central ruso, la mayor parte de ellos en Europa. El plan de la UE busca utilizar los rendimientos de estos fondos para apoyar la reconstrucción de Ucrania.
Sin embargo, la iniciativa enfrenta varios obstáculos.
La cámara de compensación belga Euroclear, que retiene más de 180.000 millones de euros, advirtió que la medida podría encarecer el endeudamiento de los estados miembros de la UE. Por su parte, Rusia ha advertido que cualquier acción sobre sus activos obstaculizaría un posible acuerdo de alto el fuego. Además, esta propuesta choca frontalmente con un plan de Donald Trump, quien sugirió usar parte de esos fondos para proyectos gestionados por Estados Unidos, una idea que fue rechazada de plano por los líderes europeos.
El canciller alemán, Friedrich Merz, declaró: "Los activos rusos con sede en Bruselas no pueden entregarse a los estadounidenses.
Es impensable".
Los gobiernos de Alemania, Francia y Reino Unido insisten en que los fondos deben destinarse exclusivamente a la reconstrucción de Ucrania.











