UU. en consulta con representantes rusos y ucranianos.

Entre sus puntos más polémicos figuran el reconocimiento de Crimea y la región del Donbás como territorio ruso, la renuncia de Kiev a armamento clave, la limitación del tamaño de sus fuerzas armadas y la prohibición de presencia militar extranjera en su territorio.

Adicionalmente, se propone otorgar estatus de idioma estatal al ruso y levantar las sanciones contra Moscú.

A cambio, Estados Unidos reduciría su asistencia militar a Ucrania.

El presidente Zelenski admitió que el reparto territorial es el mayor reto del plan.

La reacción de los aliados europeos fue de rechazo contundente. Según la agencia Bloomberg, Francia, Alemania y el Reino Unido calificaron la propuesta de inaceptable. Incluso el exprimer ministro británico Boris Johnson la describió como una "castración militar de Ucrania".

Esta filtración ha puesto en evidencia las profundas divisiones sobre cómo alcanzar la paz y el precio que Ucrania podría verse forzada a pagar.