Esta postura surge como una respuesta directa a las negociaciones bilaterales que la administración Trump adelanta con Rusia, dejando en evidencia una creciente fractura estratégica entre Washington y Bruselas.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se reunió en París con Macron, y por videoconferencia con otros líderes europeos, para analizar el plan de paz estadounidense. Tras el encuentro, Macron fue enfático al declarar que "un plan de paz solo puede finalizarse con Ucrania y europeos alrededor de la mesa", y añadió que "Ucrania es la única que puede hablar sobre sus territorios". Esta posición fue respaldada en una llamada telefónica urgente entre Macron, el canciller alemán Friedrich Merz, el primer ministro británico Keir Starmer y Zelenski, en la que acordaron que la línea de contacto actual debería ser el punto de partida de cualquier negociación. Los líderes europeos han calificado la propuesta de Trump como una posible "capitulación" de Kiev y han dejado claro que cualquier acuerdo que afecte a la OTAN o a la UE requiere el consenso de los socios. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que la UE avanza en la elaboración de su propio plan de paz, subrayando cinco prioridades para una "paz justa y duradera", con la garantía de soberanía como punto clave. Este movimiento diplomático europeo busca contrarrestar la percepción de que Washington podría pactar un acuerdo por encima de los intereses de Ucrania y del continente.