En respuesta a la primera incursión sobre el condado de Tulcea, Rumania, miembro de la OTAN, desplegó dos cazas Eurofighter Typhoon de la Fuerza Aérea alemana para supervisar la situación, y posteriormente, aviones F-16 detectaron una segunda violación. En Moldavia, la situación también fue palpable: restos de un dron cayeron sobre una vivienda en la localidad de Cuhureștii de Jos, lo que obligó a evacuar a los residentes y acordonar la zona. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó que al menos cuatro drones habrían cruzado hacia los espacios aéreos de sus vecinos, verificando la hora exacta de las incursiones. Estos eventos demuestran el riesgo creciente de que el conflicto se extienda y afecte directamente a otros países europeos.