Sin embargo, esta flexibilidad no se extiende al contenido del acuerdo.

El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, declaró que solo la propuesta original presentada por Estados Unidos constituye una “base viable” para iniciar conversaciones formales.

El Kremlin ha calificado la versión enmendada por los países europeos como “no constructiva” y ha afirmado que no responde a los intereses rusos.

Esta postura dual parece diseñada para controlar los términos de cualquier acuerdo, favoreciendo el diálogo directo basado en la propuesta inicial de Trump, que es más ventajosa para Moscú.

Al mismo tiempo, busca socavar un frente unido entre Estados Unidos y sus aliados europeos, explotando las diferencias en sus enfoques hacia la paz.