La guerra en Ucrania ha generado una creciente percepción de amenaza por parte de Rusia, lo que ha llevado a varios países europeos a reconsiderar sus políticas de defensa, incluyendo el restablecimiento o la ampliación del servicio militar obligatorio para reforzar sus capacidades ante un posible conflicto a gran escala. Esta tendencia refleja un cambio significativo en la postura de seguridad del continente. Francia está estudiando la reintroducción de un servicio militar voluntario, una medida que el presidente Emmanuel Macron ha desvinculado de un envío de jóvenes a Ucrania, pero que busca "reforzar el pacto Ejército-Nación". La discusión se intensificó tras las polémicas declaraciones del jefe del Estado Mayor, el general Fabien Mandon, quien afirmó que el país debía "aceptar la pérdida de los hijos" para enfrentar los peligros en Europa.
Otros países ya han tomado medidas concretas.
Dinamarca ha hecho historia al incorporar mujeres a su servicio militar obligatorio, un modelo que Letonia y Estonia están considerando copiar.
Letonia ya restableció la conscripción, siguiendo el ejemplo de sus vecinos bálticos, y Croacia planea reactivarla en 2026.
Países como Finlandia y Grecia nunca la abandonaron.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, advirtió que "Rusia seguirá siendo una amenaza para Europa aunque haya acuerdo de paz en Ucrania", una visión que parece impulsar a los gobiernos a preparar a sus poblaciones y ejércitos para un futuro incierto, donde la disuasión y la capacidad de defensa nacional vuelven a ser una prioridad.
En resumenImpulsados por la agresión rusa en Ucrania, múltiples naciones europeas están fortaleciendo sus ejércitos a través de la conscripción y el servicio militar. Este resurgimiento de la defensa nacional evidencia un cambio estratégico en el continente para hacer frente a una amenaza que se percibe como duradera.