En lugar de un rechazo total, el mandatario ha optado por una estrategia diplomática, afirmando que está dispuesto a "seguir adelante" con el plan estadounidense revisado, aunque este aún contenga "puntos delicados" que desea discutir personalmente con Donald Trump. Su gobierno ha trabajado activamente con los socios europeos para modificar el borrador inicial, buscando construir una propuesta que sea mutuamente aceptable y garantice una "paz digna sin cruzar sus líneas rojas".