Sin embargo, su respaldo viene acompañado de una advertencia contundente: si Kiev rechaza la iniciativa, Moscú continuará su ofensiva militar hasta alcanzar sus objetivos estratégicos.

Putin señaló que el plan de 28 puntos incorpora varias de las exigencias rusas, como la cesión de territorios y la reducción del ejército ucraniano.

Durante una reunión televisada, afirmó que, aunque el documento no ha sido discutido formalmente con Moscú, “estamos dispuestos a negociar, pero se requiere una revisión profunda de cada detalle”. El líder ruso criticó a Ucrania y a sus aliados europeos por “persistir en la ilusión” de una victoria militar, algo que, según él, se debe a una visión distorsionada de la realidad en el frente. El Kremlin ha negado haber recibido oficialmente la propuesta, aunque Putin reveló que una versión inicial fue discutida con Donald Trump en una cumbre en Anchorage, Alaska. El respaldo de Putin al plan se interpreta como una jugada estratégica para presionar a Ucrania a aceptar los términos, presentándose como abierto a la diplomacia mientras mantiene la amenaza militar. Esta postura busca capitalizar las divisiones entre Ucrania y sus socios occidentales, aprovechando un plan que en gran medida se alinea con los objetivos que Moscú estableció al inicio de la “operación militar especial”.