La Cancillería colombiana estima que al menos 64 colombianos han muerto en el conflicto y otros 122 están desaparecidos.

La tragedia se agrava por la imposibilidad de repatriar los cuerpos. La familia de Giraldo, así como la de Affeth Yesid Coronado Mendoza, otro joven fallecido, han sido informadas de que los cadáveres se encuentran en zonas bajo control ruso o de alto riesgo, lo que hace que cualquier operación de recuperación sea “un suicidio”.

Esta situación impide a las familias realizar un duelo adecuado y darles sepultura, añadiendo una carga emocional inmensa a su pérdida.