Entre las víctimas se encuentra una familia entera.

Varios bloques de apartamentos de nueve pisos quedaron destruidos, y los equipos de emergencia continuaron la búsqueda de 22 personas desaparecidas entre los escombros.

En Járkov, la situación también fue crítica.

Un ataque con drones impactó en un supermercado, dejando 32 heridos, incluidos dos niños.

Además, se reportaron al menos tres civiles muertos y diez heridos en la región. Las autoridades ucranianas informaron que estos ataques también se dirigieron contra la infraestructura energética, como una planta de energía solar en Odesa, como parte de la estrategia rusa de desgaste de cara al invierno. Esta oleada de bombardeos coincide con los esfuerzos diplomáticos del presidente Zelenski para reactivar las negociaciones de paz, lo que demuestra la urgencia de encontrar una solución al conflicto mientras la población civil sigue sufriendo las consecuencias.