El acuerdo, formalizado en una carta de intención firmada por los presidentes Emmanuel Macron y Volodímir Zelenski en París, establece un marco para los próximos diez años. Además de los cazas fabricados por Dassault, incluye la adquisición de sistemas de defensa aérea SAMP/T de nueva generación, radares, drones y bombas guiadas.
Zelenski celebró el pacto afirmando que permitirá a Ucrania construir “una de las mayores defensas aéreas del mundo”. Por su parte, Macron subrayó que apoyar a Kiev es “un compromiso por la seguridad colectiva”, ya que Ucrania está en “la primera línea de defensa de Europa”. Aunque no es un contrato de compra firme, el acuerdo es un paso decisivo. Se espera que las primeras entregas comiencen en aproximadamente tres años, y la financiación podría provenir de programas de la Unión Europea y del uso de activos rusos congelados, aunque esto último aún no cuenta con el consenso de todos los miembros de la UE. La visita de Zelenski a una base aérea francesa y a la sede de una futura coalición militar de más de 30 países refuerza la importancia estratégica de esta alianza, que busca dotar a Kiev de una capacidad de defensa “más moderna y sostenible” en un momento de intensificación de los ataques rusos.












